Cáncer de Vejiga

Cáncer de Vejiga

Este tipo de Cáncer se forma en los tejidos de la vejiga (el órgano que almacena orina). La mayoría de los cánceres de vejiga son carcinomas de células de transición (cáncer que empieza en células que normalmente forman el recubrimiento interno de la vejiga).

Otros tipos incluyen el carcinoma de células escamosas (cáncer que empieza en células delgadas y planas) y el adenocarcinoma (cáncer que empieza en las células que elaboran y liberan moco y otros líquidos). Las células que forman el carcinoma de células escamosas y el adenocarcinoma se desarrollan en el recubrimiento interno de la vejiga como resultado de irritación crónica e inflamación.

Carcinoma de células transicionales: es el tipo de cáncer más frecuente en la vejiga. Supone aproximadamente el 90% de todos los tumores en esta localización. Una variedad de carcinoma de células transicionales es el papilar, que crece hacia el interior de la vejiga en forma de dedo o seta. Es un tumor de buen pronóstico.

Cuando el tumor está únicamente localizado en la capa más interna de la vejiga sin invadir otras capas más profundas de la pared, se le denomina carcinoma no invasivo o no infiltrante. Cuando el tumor invade la capa muscular de la pared vesical se le denomina invasivo o infiltrante.

Carcinoma escamoso: supone tan sólo un 2% del total de tumores de vejiga.

Adenocarcinoma: entre un 1 y un 2% de todos los tumores de vejiga son adenocarcinomas.

Elección del tratamiento

Una vez que se ha confirmado el diagnóstico de cáncer de vejiga y se han realizado las pruebas necesarias para conocer en qué fase está la enfermedad, se debe determinar cuál es el tratamiento más adecuado. El especialista le recomendará y explicará las posibilidades más adecuadas en su caso, para que una vez que haya recibido la suficiente información pueda, junto con su médico tomar una decisión.

El tratamiento del cáncer de vejiga, como ocurre en la mayoría de los tumores, es un tratamiento multidisciplinar. Distintas especialidades trabajan juntas para combinar terapias y ofrecer al paciente las mayores posibilidades de curación. El plan de tratamiento del cáncer de vejiga se basa en una serie de normas y pautas (protocolo), establecidas por cada hospital basándose en la experiencia clínica.

Estos protocolos, recogen las indicaciones o limitaciones de tratamiento en función de una serie de factores:

  • Tipo de cáncer.
  • Estadio en el que se encuentra la enfermedad (TNM).
  • Grado celular.

Probablemente, el médico también tendrá en cuenta, si además del cáncer de vejiga, existen otras enfermedades importantes que puedan dificultar la realización de algún tratamiento específico. Por tanto el tratamiento propuesto por el especialista no va a ser el mismo en todos los pacientes. Los tratamientos más frecuentemente empleados en el cáncer de vejiga son, fundamentalmente, la cirugía, la radioterapia, la inmunoterapia y la quimioterapia.

Tratamiento para el cáncer de vejiga en estadio 0 (carcinoma papilar y carcinoma in situ)

El tratamiento para el cáncer en estadio 0 puede incluir los siguientes procedimientos:

  • Resección transuretral con fulguración.
  • Resección transuretral con fulguración, seguida de terapia biológica intravesical o quimioterapia.
  • Cistectomía segmentaria.
  • Cistectomía radical.

Tratamiento para el cáncer de la vejiga en estadio I

El tratamiento del cáncer de vejiga en estadio I puede incluir los siguientes procedimientos:

  • Resección transuretral con fulguración.
  • Resección transuretral con fulguración seguida por terapia biológica intravesical o quimioterapia.
  • Cistectomía segmentaria o radical.
  • Radioterapia con implantes con o sin radioterapia externa.

Tratamiento para el cáncer de la vejiga en estadio II

El tratamiento del cáncer de vejiga en estadio II puede incluir los siguientes procedimientos:

  • Cistectomía radical con cirugía para extirpar los ganglios linfáticos de la pelvis o sin esta.
  • Quimioterapia de combinación seguida de cistectomía radical.
  • Radioterapia externa junto con quimioterapia.
  • Radioterapia con implantes antes o después de la radioterapia externa.
  • Resección transuretral con fulguración.
  • Cistectomía segmentaria.

Tratamiento para el cáncer de la vejiga en estadio III

El tratamiento del cáncer de vejiga en estadio III puede incluir los siguientes procedimientos:

  • Cistectomía radical, con cirugía o sin esta, para extirpar los ganglios linfáticos de la pelvis.
  • Quimioterapia de combinación seguida de cistectomía radical.
  • Radioterapia externa combinada con quimioterapia.
  • Radioterapia externa con radioterapia con implantes.
  • Cistectomía segmentaria.

Tratamiento para el cáncer de la vejiga en estadio IV

El tratamiento del cáncer de vejiga en estadio IV puede incluir los siguientes procedimientos:

  • Cistectomía radical, con cirugía o sin esta, para extirpar los ganglios linfáticos de la pelvis.
  • Radioterapia externa (puede ser como terapia paliativa para aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida).
  • Derivación de la orina como terapia paliativa para aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida.
  • Cistectomía como terapia paliativa para aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida.
  • Quimioterapia sola o después del tratamiento local (cirugía o radioterapia).

Opciones de tratamiento para el cáncer de vejiga recidivante

El tratamiento del cáncer de vejiga recidivante depende del tratamiento anterior y el lugar donde el cáncer recidivó. El tratamiento puede incluir los siguientes procedimientos:

  • Cirugía.
  • Quimioterapia.
  • Radioterapia.

Cirugía

El tipo de cirugía que se puede aplicar en el cáncer de vejiga varía en función del estadio en el que se encuentra el tumor. Cuando el cáncer de vejiga es un tumor superficial es posible realizar una resección transuretral (RTU) del mismo. Se realiza empleando un aparato denominado resector, que se introduce en la vejiga a través de la uretra. Consiste en la resección y extracción de pequeños fragmentos de tejido vesical.

Si la lesión de la vejiga es infiltrante una RTU no suele ser suficiente para extirpar por completo el tumor, por lo que es preciso realizar una cirugía más amplia que consiste en la extirpación parcial o completa de la vejiga. A este tipo de cirugía se le denomina cistectomía parcial o radical, respectivamente. La cistectomía radical es la técnica más empleada. Además de la extirpación de la vejiga es preciso una resección de los ganglios linfáticos próximos y de los órganos vecinos. En el hombre se extrae la próstata y vesículas seminales y en la mujer el útero, ovarios y parte de la vagina.

Quimioterapia

La quimioterapia es un tratamiento del cáncer que utiliza medicamentos para interrumpir el crecimiento de células cancerosas, mediante su destrucción o evitando su multiplicación. Cuando la quimioterapia se administra por boca o se inyecta en una vena o músculo, los medicamentos ingresan en el torrente sanguíneo y pueden llegar a las células cancerosas en todo el cuerpo (quimioterapia sistémica). Cuando la quimioterapia se coloca directamente en la columna vertebral, en un órgano o en una cavidad corporal como el abdomen los medicamentos afectan principalmente las células cancerosas de esas áreas (quimioterapia regional). El cáncer de vejiga se puede tratar con quimioterapia intravesical (entra en la vejiga mediante un tubo introducido en la uretra). La forma de administración de la quimioterapia depende del tipo y el estadio del cáncer que está siendo tratado.

Radioterapia

Su objetivo es destruir las células tumorales causando el menor daño posible a los tejidos sanos que rodean dicho tumor. La radioterapia se puede emplear como tratamiento único en aquellos pacientes en los que no se ha podido realizar una cirugía, por lo avanzado de la enfermedad o por su estado general. Asimismo, se puede administrar antes de la cirugía para disminuir su tamaño y facilitar la extirpación del tumor, o después de la misma, para destruir las posibles células tumorales que hayan podido quedar tras la intervención.

En casos muy seleccionados, la radioterapia se puede administrar con o sin quimioterapia, tras una resección transuretral, con el objetivo de destruir el tumor y evitar una cistectomía. El tratamiento con radioterapia siempre es individualizado, es decir, cada enfermo tendrá su tratamiento específico y distinto al de otro paciente, dependiendo de la extensión de la enfermedad. La radioterapia para el cáncer de vejiga puede ser de 2 tipos:

  • Radioterapia Externa: se emplean máquinas de gran tamaño que, en ningún momento contactan con el enfermo.
  • Radioterapia Interna o Radioterapia intersticial: Se utiliza material radiactivo que se introduce en el interior del organismo en contacto directo con el tumor.

Planificación del tratamiento con Radioterapia

Antes de empezar con el tratamiento propiamente dicho, es preciso realizar una planificación o simulación del mismo. Su finalidad es determinar una serie de parámetros que variarán dependiendo del tipo, de la localización y de la extensión del tumor, así como de las características anatómicas de cada enfermo.

Durante todo el tratamiento, el paciente ha de permanecer inmóvil y mantener la misma postura. Es frecuente, que próximo a la zona del tumor se encuentren determinadas estructuras importantes como las cabezas femorales, el recto, entre otros. Para administrar la radiación con una precisión elevada y evitar que los tejidos sanos que rodean al tumor reciban más dosis de la tolerada, se utilizan sistemas de inmovilización muy precisos para que  permitan la administración de la radiación con gran exactitud.

Habitualmente, para realizar el cálculo de la dosis que va a recibir tanto el tumor como los tejidos sanos de alrededor del mismo, es necesario realizar una tomografía de localización, cuyas imágenes se introducen en la computadora, donde se determina el volumen de tratamiento. Antes de la realización de la tomografía se determina el sistema de inmovilización más adecuado para cada paciente según la técnica que se vaya a aplicar. Una vez realizada la planificación, estos sistemas de fijación permiten su reproducción diaria en la sala de tratamiento.

¿Dónde se realiza el tratamiento con radioterapia?

Las habitaciones donde se realizan los tratamientos de radioterapia externa se llaman salas de radioterapia o búnkeres. Estas habitaciones poseen paredes de hormigón con un gran espesor que proporcionan un aislamiento perfecto impidiendo que la radiación salga fuera de ellas. Mientras dura la sesión de tratamiento el paciente estará solo en el interior de la sala, pero vigilado por el personal especializado a través de un circuito de televisión y un interfono.

¿Por qué es necesario acudir todos los días?

Si se administrara toda la dosis de radiación en una única sesión se producirían daños muy serios en los tejidos. Para minimizar estos efectos secundarios, la dosis total de radiación se fracciona, repartiéndose en un número determinado de sesiones y días. El fraccionamiento estándar consiste en administrar una sesión al día durante cinco días a la semana descansando dos, generalmente sábados y domingos. Para su administración no es necesario estar ingresado, puede acudir al hospital para el tratamiento y una vez finalizado volver a su casa.

¿Cuánto dura el tratamiento?

El tratamiento de radioterapia suele durar entre dos y siete semanas, dependiendo de la dosis que se administre y del número total de sesiones. Diariamente, cada sesión dura sólo unos minutos (quince aproximadamente). El tiempo real de irradiación dura unos segundos.

Una vez finalizado el tratamiento diario, puede estar en contacto con otras personas, ya que no emite ningún tipo de radiactividad. Sus relaciones sociales, laborales y familiares no tienen por qué verse afectadas mientras dure el tratamiento.

Efectos secundarios

La radioterapia, al mismo tiempo que elimina células enfermas, puede afectar a los tejidos sanos cercanos al área de tratamiento y como consecuencia aparecen efectos secundarios en la zona que ha recibido el tratamiento. Estos efectos son difíciles de prever con exactitud, ya que dependen de múltiples factores como la zona del organismo donde se realiza el tratamiento, la dosis, el fraccionamiento y la susceptibilidad individual de cada persona. En algunos casos se producen efectos mínimos, mientras que en otros son más serios y es necesario administrar tratamiento médico para su control.

Radioterapia Interna

Es una técnica de tratamiento que consiste en introducir en el interior del organismo isótopos radiactivos. Se pueden implantar de forma temporal o permanente en la zona a tratar. Con la radioterapia interna se logra administrar altas dosis de radiación a cortas distancias, de tal forma, que llega muy poca dosis a los tejidos sanos circundantes al implante.

¿Cómo se colocan los implantes?

Dependiendo del tipo de implante que se vaya a realizar  es necesario permanecer ingresado en el hospital durante 1 o dos días, en otros casos el paciente podrá irse a su casa el mismo día  tras recibir el tratamiento.  Bajo sedación o anestesia general, se efectuará la colocación de los isótopos radiactivos.

¿Es necesario permanecer aislado?

En ocasiones, mientras tenga colocados los implantes es necesario que permanezca en una habitación, preparada especialmente para tal fin. El paciente estará controlado, en todo momento, a través de un monitor de televisión por el personal sanitario responsable de su cuidado.

¿Cuánto dura el tratamiento?

La duración del tratamiento dependerá en gran medida del tipo de isótopo que se haya empleado en el implante y de la cantidad de dosis que se quiera administrar en la zona del tumor, pero generalmente oscila entre minutos y días.