Cáncer de Colon

Cáncer de Colon

Este cáncer se presenta en los tejidos del colon (la parte más larga del intestino grueso). La mayoría de los cánceres de colon son adenocarcinomas (cánceres que empiezan en las células que producen y liberan el moco y otros líquidos). Muchos de los cánceres colorrectales aparecen sobre un pólipo existente en la mucosa del colon o recto, que por diversas circunstancias evoluciona a tumor maligno. La gran mayoría de los tumores malignos colorrectales se desarrollan sobre lesiones ya existentes en la mucosa, como pueden ser pólipos o enfermedades inflamatorias. El cáncer que aparece en una mucosa sana es excepcional.El tipo de cáncer colorrectal más frecuente es el adenocarcinoma. Aparece en el 90-95% de los casos y se produce en la mucosa que recubre el interior del colon y recto.

Existen otros tipos de tumores que pueden localizarse en colon y recto, aunque con una escasa frecuencia de aparición, como son:

  • Sarcomas: tumores originados en la capa muscular del tubo digestivo.
  • Linfomas: cáncer de las células de la defensa del estómago e intestino.
  • Tumores carcinoides: de las células productoras de hormonas del aparato digestivo.
  • Melanomas

El hecho de que el tumor sea menos frecuente no quiere decir que su pronóstico sea peor, sino diferente al tipo de tumor de mayor incidencia en colon y recto. Para poder determinar el tratamiento más adecuado para el cáncer colorrectal, es importante clasificar el tumor, es decir, determinar en qué fase se encuentra. Existen dos sistemas de clasificación que se utilizan con igual frecuencia en el cáncer de colon y recto:

  1. Clasificación TNM
  2. Clasificación de Astler y Coller

1. Clasificación TNM: Estas siglas hacen referencia a tres aspectos del cáncer: la T se refiere al tamaño del mismo, la N a la afectación de los ganglios linfáticos y la M a la afectación o no de otros órganos. En función de estos aspectos, el cáncer colorrectal se agrupa en las siguientes etapas o estadios:

Estadio 0 o carcinoma in situ: es la fase más temprana del cáncer de colon o recto. Las células tumorales se encuentran situadas en la parte más superficial de la mucosa y en ningún caso la traspasa. No afecta a ganglios linfáticos.

Estadio I: el tumor afecta a la pared del colon o recto sin traspasar la capa muscular. No existe afectación de ganglios linfáticos.

Estadio II: el tumor ha infiltrado todas las capas de la pared del colon o recto. Puede invadir los órganos de alrededor. No se aprecia afectación ganglionar.

Estadio III: el cáncer ha invadido los órganos más próximos y está afectando los ganglios linfáticos.

Estadio IV: el cáncer se ha diseminado afectando a órganos alejados del colon o recto como hígado, pulmón o huesos.

2. Clasificación de Astler y Coller: en esta clasificación se utilizan las letras que van desde la A hasta la D.

Estadio A: lesión limitada a la mucosa, sin afectación ganglionar.

Estadio B1: el tumor afecta a parte de la pared del colon o recto, sin atravesarla ni afectar ganglios.

Estadio B2: afecta a toda la pared sin invasión ganglionar.

Estadio C: la enfermedad puede afectar a parte o a toda la pared, con afectación ganglionar.

Estadio D: existe afectación de otros órganos alejados.

Elección del tratamiento

Una vez que se ha confirmado el diagnóstico de cáncer colorrectal y se han realizado las pruebas necesarias para conocer en qué fase está la enfermedad, se debe determinar cuál es el tratamiento más adecuado para curarla. El especialista le recomendará y explicará las posibilidades de tratamiento más adecuadas en su caso, para que una vez que haya recibido la suficiente información pueda, junto con su médico, tomar una decisión.

El tratamiento del cáncer colorrectal, como ocurre en la mayoría de los tumores, es un tratamiento multidisciplinar. Distintas especialidades trabajan juntas para combinar terapias y ofrecer al paciente las mayores posibilidades de curación. En el tratamiento del cáncer colorrectal se sigue un protocolo, es decir, un conjunto de normas y pautas (plan de tratamiento) que se establecen, basándose en la experiencia científica, para el tratamiento de dicho tumor.

Estos protocolos, que se emplean de forma generalizada en todos los hospitales, recogen las indicaciones o limitaciones de tratamiento en función de una serie de factores:

  • Estado general del paciente.
  • Localización del tumor.
  • Fase en la que se encuentra la enfermedad: infiltración en la pared del colon o recto, afectación ganglionar, afectación de órganos próximos y diseminación de la enfermedad.

El médico también tendrá en cuenta, si además del cáncer colorrectal, existen otras enfermedades importantes que puedan dificultar la realización de algún tratamiento específico. Por tanto el tratamiento propuesto por el especialista no va a ser el mismo en todos los pacientes. Los tratamientos más frecuentemente empleados en el cáncer de colon son la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia.

Tratamiento de Cáncer de colon en Estadio 0 (carcinoma in situ)

El tratamiento del estadio 0 (carcinoma in situ) puede incluir los siguientes tipos de cirugía:

  • Escisión local o polipectomía simple.
  • Resección /anastomosis. Esto se lleva a cabo cuando el tumor es demasiado grande para extirparse por escisión local.

Tratamiento de Cáncer de colon en estadio I

El tratamiento del cáncer de colon en estadio I generalmente comprende resección /anastomosis.

Tratamiento de Cáncer de colon en estadio II

El tratamiento del cáncer de colon en estadio II generalmente comprende los siguientes procedimientos:

  • Resección /anastomosis.

Tratamiento de Cáncer de colon en estadio III

El tratamiento del cáncer de colon en estadio III puede incluir los siguientes procedimientos:

  • Resección /anastomosis con quimioterapia.

Tratamiento de Cáncer de colon en estadio IV y recidivante

El tratamiento del cáncer de colon en estadio IV y recidivante puede incluir los siguientes procedimientos:

  • Resección /anastomosis (cirugía para extirpar el cáncer o derivar el tumor y unir los extremos cortados del colon).
  • Cirugía para extirpar partes de otros órganos como el hígado los pulmones y los ovarios a los que el cáncer se puede haber diseminado o vuelto.
  • Se puede ofrecer radioterapia o quimioterapia a algunos pacientes como terapia paliativa para aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida.
    El tratamiento para el cáncer recurrente del colon puede incluir la escisión local.
    Los tratamientos especiales para el cáncer que se ha diseminado o regresado al hígado pueden incluir los siguientes procedimientos:
  • Quimioterapia seguida de resección.
  • Ablación por radiofrecuencia o criocirugía.
    A los pacientes en los que el cáncer del colon se disemina o vuelve después del tratamiento inicial con quimioterapia, se les puede ofrecer quimioterapia adicional con un medicamento diferente o una combinación de medicamentos.

Quimioterapia

La quimioterapia es un tratamiento para el cáncer en el que se usan medicamentos para interrumpir el crecimiento de células cancerosas, ya sea mediante su destrucción o impidiendo su multiplicación. Cuando la quimioterapia se toma por boca o se inyecta en una vena o músculo, los medicamentos ingresan en la corriente sanguínea y pueden llegar a las células cancerosas de todo el cuerpo (quimioterapia sistémica). Cuando la quimioterapia se coloca directamente en la columna vertebral, un órgano o una cavidad corporal como el abdomen, los medicamentos afectan principalmente las células cancerosas de esas áreas (quimioterapia regional).

La quimioembolización de la arteria hepática se puede utilizar como tratamiento para el cáncer que se ha diseminado hasta el hígado. Esto implica la obstrucción de la arteria hepática (la arteria principal que suministra sangre al hígado) y la inyección de medicamentos anticancerosos entre el bloqueo y el hígado. Las arterias del hígado se encargan entonces de repartir los medicamentos a través del hígado. Solo una pequeña cantidad del medicamento se extiende a otras partes del cuerpo. El bloqueo puede ser temporal o permanente, dependiendo de lo que se utiliza para bloquear la arteria. El hígado continúa recibiendo un poco de sangre de la vena porta hepática, que lleva la sangre desde el estómago y el intestino.

La forma en que se administra la quimioterapia dependerá del tipo y el estadio del cáncer que se está tratando.

Cirugía

La cirugía suele ser el tratamiento más importante y el primero en llevarse a cabo en la mayoría de los tumores de colon. El tipo de cirugía que se puede aplicar en el cáncer colorrectal varía en función de su localización y de la extensión a ganglios y/u órganos vecinos.

La cirugía a nivel del colon y recto es una intervención quirúrgica mayor, por lo que es necesario el ingreso hospitalario durante un tiempo que puede variar de un enfermo a otro. Lo más habitual es que oscile entre una y dos semanas. Asimismo, es necesaria anestesia, que siempre será de tipo general. La cirugía suele ser el principal tratamiento local para el cáncer de colon. La técnica consiste en la extirpación del segmento del colon en el que se asienta el tumor, así como un tramo de tejido normal a cada lado de la lesión y los ganglios linfáticos correspondientes. Posteriormente, se unen los extremos del colon para restablecer la continuidad del tubo digestivo y mantener su función intacta. Generalmente, este tipo de intervención no suele provocar efectos secundarios severos y el paciente puede salir del hospital entre 5 y 7 días tras la cirugía, aunque la hospitalización y recuperación dependerán de las condiciones de salud específicas de cada enfermo.

En el caso de que sea necesario hacer una colostomía, es aconsejable que hable con el personal de enfermería encargado de realizar el cuidado de la ostomía, de tal forma que le puedan resolver las dudas. En los casos en que exista una afectación hepática pequeña suele extirparse la zona de la metástasis.

En ocasiones, cuando la invasión local por el tumor es importante y no es posible extirparlo en su totalidad, se puede llevar a cabo una intervención con finalidad paliativa. La intervención consiste en conectar la zona previa y la posterior del tumor empleando un asa intestinal, de tal forma que las heces no tengan que pasar la zona de colon afectada por la lesión.

La ostomía

La ostomía es la intervención quirúrgica que permite comunicar una víscera con el exterior. Cuando se comunica el colon con la pared abdominal se denomina colostomía. La abertura externa se llama estoma.

La colostomía puede ser temporal o permanente, siendo esta última la que con mayor frecuencia se lleva a cabo en el cáncer colorrectal. En el caso de la colostomía temporal se restablece el tránsito intestinal uniendo los extremos seccionados del colon pasado un tiempo. La colostomía permanente se produce como consecuencia de la extirpación del ano por lo que no es posible realizar reconstrucción, quedando la colostomía de forma definitiva permitiendo la salida de heces al exterior. La función del esfínter anal es posibilitar el control de la evacuación de las heces de manera voluntaria. Cuando es necesario extirpar el recto por un cáncer, la estoma se sitúa en la parte baja del lado izquierdo y las heces que se expulsan, tendrán una consistencia sólida y se recogerán en un sistema colector (bolsa).

Radioterapia

La radioterapia tiene un papel importante en el tratamiento del cáncer de recto, mientras que en el de colon no se emplea de forma rutinaria. Esto es debido a que la evolución de estos tumores es diferente. Mientras que el cáncer de recto tiende a reaparecer en la zona de la intervención, el cáncer de colon lo hace en otros órganos como por ejemplo en el hígado. En el cáncer de recto se utiliza tanto la radioterapia externa como la interna, aunque la más frecuente es la externa. En cualquier caso es el oncólogo radioterapeuta quien prescribe y planifica el tratamiento con radioterapia.

La finalidad de la radioterapia varía en función del momento en que se administre:

  • Previa a la cirugía: el objetivo es reducir el tamaño del tumor permitiendo realizar una cirugía conservadora en determinados casos y disminuye la posibilidad de que se diseminen células durante la cirugía.
  • Posterior a la cirugía: permite destruir las células tumorales que hayan podido quedar tras la intervención.

El tratamiento con radioterapia siempre es individualizado, es decir, cada enfermo tendrá su tratamiento específico y distinto al de otro paciente.

Planificación del tratamiento con Radioterapia

Antes de empezar con el tratamiento propiamente dicho, es preciso realizar una planificación o simulación del mismo. Su finalidad es determinar una serie de parámetros que variarán dependiendo del tipo, de la localización y de la extensión del tumor, así como de las características anatómicas de cada enfermo.

Durante todo el tratamiento, el paciente ha de permanecer inmóvil y mantener la misma postura. Es frecuente, que próximo a la zona del tumor se encuentren determinadas estructuras importantes como los riñones, la vejiga, el recto, las cabezas femorales. Para administrar la radiación con una precisión elevada y evitar que los tejidos sanos que rodean al tumor reciban más dosis de la tolerada, se utilizan sistemas de inmovilización muy precisos para que  permitan la administración de la radiación con gran exactitud.

Habitualmente, para realizar el cálculo de la dosis que va a recibir tanto el tumor como los tejidos sanos de alrededor del mismo, es necesario realizar una tomografía de localización, cuyas imágenes se introducen en la computadora, donde se determina el volumen de tratamiento. Antes de la realización de la tomografía se determina el sistema de inmovilización más adecuado para cada paciente según la técnica que se vaya a aplicar. Una vez realizada la planificación, estos sistemas de fijación permiten su reproducción diaria en la sala de tratamiento.

¿Dónde se realiza el tratamiento con radioterapia?

Las habitaciones donde se realizan los tratamientos de radioterapia externa se llaman salas de radioterapia o búnkeres. Estas habitaciones poseen paredes de hormigón con un gran espesor que proporcionan un aislamiento perfecto impidiendo que la radiación salga fuera de ellas. Mientras dura la sesión de tratamiento el paciente estará solo en el interior de la sala, pero vigilado por el personal especializado a través de un circuito de televisión y un interfono.

¿Por qué es necesario acudir todos los días?

Si se administrara toda la dosis de radiación en una única sesión se producirían daños muy serios en los tejidos. Para minimizar estos efectos secundarios, la dosis total de radiación se fracciona, repartiéndose en un número determinado de sesiones y días.

El fraccionamiento estándar consiste en administrar una sesión al día durante cinco días a la semana descansando dos, generalmente sábados y domingos. Para su administración no es necesario estar ingresado, puede acudir al hospital para el tratamiento y una vez finalizado volver a su casa.

¿Cuánto dura el tratamiento?

El tratamiento de radioterapia suele durar entre dos y siete semanas, dependiendo de la dosis que se administre y del número total de sesiones. Diariamente, cada sesión dura sólo unos minutos (quince aproximadamente). El tiempo real de irradiación dura unos segundos.

Una vez finalizado el tratamiento diario, puede estar en contacto con otras personas, ya que no emite ningún tipo de radiactividad. Sus relaciones sociales, laborales y familiares no tienen por qué verse afectadas mientras dure el tratamiento.

Efectos secundarios

La radioterapia, al mismo tiempo que elimina células enfermas, puede afectar a los tejidos sanos cercanos al área de tratamiento y como consecuencia aparecen efectos secundarios en la zona que ha recibido el tratamiento.

Estos efectos son difíciles de prever con exactitud, ya que dependen de múltiples factores como la zona del organismo donde se realiza el tratamiento, la dosis, el fraccionamiento y la susceptibilidad individual de cada persona. En algunos casos se producen efectos mínimos, mientras que en otros son más serios y es necesario administrar tratamiento médico para su control.


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